Alejarse del caos, deteniéndolo de repente en menos de un milisegundo, calmando las corrientes de aire que azotaban los ojos para que simplemente hagan pasear las hojas marchitas de tantas personas.
Cerrar lentamente los ojos mientras se escuchaban los estruendos del dolor interior de otro, los llantos sin sentido del semejante, viendo como todos ellos se callaban lentamente hasta que solo quedara el ruido del sabio agua, golpeando con fuerza para luego caer tranquilamente hacia la tierra, recorriendo todo en su descenso limpiando y llevándoce con ella todo lo impuro...
Dejaré que el agua limpie las marcas sucias que el pasado me dejó...

0 comentarios:
Publicar un comentario